El monstruo interior

A veces nos pasa que no podemos avanzar, nos sentimos estancados, no vemos las soluciones o intentamos una y otra vez solucionará algo y no lo conseguimos. Y nos sentimos agotados, frustrados, sin energía, desesperanzados, tristes…Estas emociones no nos ayudan tampoco a conseguir aquello que deseamos (estar felices, estudiar, mejorar la relación con nuestra pareja, solucionar el problema que tenemos en el trabajo, motivarnos para la búsqueda de empleo…)Y por tanto, lo que hacemos es quedarnos en casa, llorar, discutir con la pareja, amigos, familia…y si llevamos largo tiempo así, terminamos por perder el apoyo de personas significativas, perdemos el trabajo, nos alejamos de la familia o la pareja…Esta situación es más habitual de lo que pensamos y nos pasa, ha pasado o pasará a casi todos en algún momento de nuestra vida.¿Tiene solución? Por supuesto! No es fácil salir del agujero negro de desesperanza, pero con ayuda y esfuerzo…claro que se puede! Para mi, y esto es una visión personal mía, me lo imagino como un monstruo feo y asqueroso que lleva esa persona pegado a la espalda, y ese monstruo te va diciendo cosas tales como: “ no lo vas a conseguir”, “nadie te va a querer”, “los estás defraudando”, “eres inútil”…Estas frases que el monstruo nos dice, nos las creemos y cuanto más tiempo está el monstruo con nosotros…mas creíble nos parece lo que nos dice. Pero no es así.El monstruo solo quiere que estemos apagados, sin ganas de vivir, metidos en este pozo negro de desesperanza (porque el monstruo se alimenta de nuestras emociones más desagradables) y nos quiere justo en ese punto.Hay muchas personas que viven con ese monstruo a sus espaldas. Y algunas ya se han hecho tanto al monstruo que ya ni siquiera lo escuchan, se ha convertido en automático. Hacen (o dejan de hacer) su vida con las instrucciones del monstruo.Las frases que el monstruo escupe, a veces tienen una parte, un componente que está muy arraigado en nosotros. Son cosas que nos han dicho o que hemos creído desde que éramos pequeños o adolescentes. Pero… ¿ Es verdad lo que me dice?, ¿Me estará engañando?, ¿ha habido situaciones en las que si he sabido encontrar la solución? ¿Me he sentido apoyado en otros momentos de mi vida? Si la respuesta es SI a estas preguntas…enhorabuena! Estas preparad@ para echar al monstruo.Pero no es fácil, ya lo hemos dicho antes. El monstruo nos tira aquellas cosas/pensamientos que algún momento nos hemos creído y nos las generaliza, las utiliza en momentos que no tienen nada que ver con la situación que las generó. Y con las destrezas o habilidades que tenemos ahora.Hay que desmontar al monstruo, luchar contra aquello que nos dice, discutiéndole lo que nos dice, aportando datos de la realidad (en momentos de “pozo negro de desesperanza” no es fácil aportar estos datos, pero para eso están los profesionales, para meterse en ese pozo y sacar datos que uno mismo, a veces, no es capaz de ver).Cuánto más discutimos con el monstruo, le vamos ganando terreno, y se va despegando, poco a poco, hasta que con el último soplido…lo expulsamos por completo de nuestra vida.Y una vez expulsado, conseguimos encontrar las soluciones, sentirnos mejor y afrontar la realidad del día a día, sin ese pesado monstruo que nos quitaba el aliento.
Talía Baños Celemín