¿Posible o Probable?

Diferencia entre probabilidad y posibilidad (de que ocurra un hecho, referido a una preocupación, obsesión o rumiación cognitiva)

Probabilidad y posibilidad son dos términos que suelen ser usados como palabras sinónimas en el castellano, para referirse a la expectativa de que ocurra un evento, es decir, para referirse a algo que puede suceder. Sin embargo, son términos diferentes.

La probabilidad es una situación que puede suceder o que hay mayor factibilidad de que suceda, basado en pruebas o razones que la sustenten. Cuantifica, es medible, en base a observaciones o experiencias anteriores contrastadas.

La posibilidad es una situación que puede o no suceder o ejecutarse y no se sabe si se hará o no, es decir, está basado en hipótesis o suposiciones que se pueden dar o no. Generalmente está acotada a respuestas de sí o no.

Ejemplo: en un partido de fútbol entre el Barcelona y el Celta existen tres posibilidades, gana el Barcelona, empata o pierde el Barcelona, pero las probabilidades de que una cosa u otra ocurra son diferentes.


En conclusión, la probabilidad habla de la factibilidad de que algo suceda mientras que la posibilidad habla de la potencialidad de que algo suceda.

Ya hemos visto que la confusión de términos es habitual en el castellano, de ahí la necesidad muchas veces de esclarecer conceptos; sin embargo, dentro de la psicología, nos encontramos muchas veces con que esta confusión no se debe a términos lingüísticos, sino a una tendencia de la persona a tener en cuenta sus experiencias anteriores, el filtro que hacemos sobre ellas y el estado emocional del momento, llegando a poder sobreestimar el peligro (en la mayoría de las ocasiones, de las consecuencias de sus pensamientos o de sus pensamientos en sí).

Sobreestimación del peligro: las rumiaciones cognitivas (darle muchas vueltas al mismo pensamiento) o las obsesiones, son peligrosas, ya que representan una amenaza real para el bienestar de la persona. Se tiende a exagerar la probabilidad de que ocurran sucesos peligrosos o dañinos – o exagerar la gravedad del daño o del peligro- en relación con los acontecimientos de la vida cotidiana, o con la vida en general, por tener obsesiones o pensamientos intrusivos o rumiaciones cognitivas.

Muchas actividades de nuestro día a día implican ciertos riesgos, que la mayoría de las personas asumen sin excesivos problemas, pero puede que las personas con un estilo obsesivo de la personalidad o con obsesiones cognitivas sobrevaloren de forma excesiva estos riesgos y por ello no estén dispuestos a asumirlos o procuren controlar todas las posibles variables que pueden afectar al hecho que temen, para que no ocurra.

Unido a la sobreestimación del peligro va, como es lógico, una sensación de catastrofismo que aumenta el malestar de la persona.

Hay personas que llegan a tomar sus pensamientos como precursores de lo que realmente va a ocurrir en el futuro con unas consecuencias, en su mayoría, negativas y catastróficas.